Thursday, April 22, 2010

Te acepto, pero sólo a vos...

Cuando Carmen, su sobrina, dijo que venía por el fin de semana largo desde Santa Fe, María hesitó un momento con el frío del tubo del teléfono en la oreja y le contestó: "Cuando quieras, venite a casa... podés compartir la habitación con Anita."

Con esto, Carmen intuyó que no habría más lugar que para uno solo. No tuvo la ocasión de definir si iba con una amiga o sola, si necesitaba espacio para una o para dos. Hacía ya varios meses que en la familia todos sabían de la gran revelación que le hizo a su madre, y no se había atrevido a conversarlo con su tía aún. Era un tema difícil para alguien con la raigambre católica de María.

"Bueno, tía. Si no paro en casa de amigos, te digo así voy a tu casa."

Cuando apagó su celular, se preguntó si el rechazo era a que fuera con su amiga o a ella misma. Aunque trataba, no lograba distinguir la diferencia...

Friday, April 9, 2010

Delante, siempre delante no se llega muy lejos

Por qué cuando recorro días en que estoy al borde del knock-out y los paso con un sabor a tarea cumplida, ese buen sentimiento me deja tecleando, con un nudo en la garganta y al borde del quiebre ante la más mínima emoción? Si he cumplido, debiera estar eufórico, o por lo menos más entusiasmado, recargado de energía... Sin embargo, líneas de canciones recortadas de su contexto me inundan, como la de Queen "I try, and I try, and I try!!!" Es que con todas las actividades en marcha también es verdad que el estrés acompaña.

Al final del día, anclado en el sofá, con Brisa demandando atención sobre mi pecho y la cabeza de Bulky reposando en mi pierna, las palabras de la tv se alejan y se desdibujan... y de repente, el tiempo desapareció mágicamente como un paréntesis que se abre y otro que se cierra sin letras ni espacios entre sí. Y sólo sé que me transporté a otra galaxia por el peso de mi cabeza y extremidades. En ese estado catatónico, me toma un largo rato despertar cada hueso y cada músculo.

La imagen de la sonrisa de mis alumnos me sostiene, y compensa los gestos adustos e indiferentes de otra gente.

Un email tipo cadena que uno abre como obligado e irritante trámite, decía que tener la conciencia tranquila es lo que basta porque uno sabe que ha hecho lo que debía, a diferencia del concepto de reputación, que representa lo que los demás piensan de uno. Lo último no debiera importarnos... es cosa de los demás, dice el powerpoint, y yo me lo repito una y otra vez. Voy a llegar a elaborar y absorber este concepto, pero el camino hasta ese punto no está exento de incomodidad y desasosiego. Por suerte, me queda la conciencia tranquila por el deber cumplido.

He tenido buenas clases esta semana, he completado mi tarea sin tener que apurarme para llegar a los términos. Ha sido muy productiva, especialmente considerando que es la primera que completo con todas mis ocupaciones. Por qué entonces esos ataques de sensiblería? Por qué esa debilidad emocional? Probablemente porque el peso acarreado guardaba más peso que lo que aparentemente prometía. Y al ir superando las etapas, el nudo en la garganta es una lógica reacción.

Sí, hay corrientes subterráneas. Hay acciones y sucesos que ocurren paralelamente en otros escenarios donde mi nombre aparece y hay una revaluación y una nueva apreciación de otro ser que se presenta en su mente ahora más completo en su figura e interior... Sigo siendo el mismo íntimamente, aunque sí, también he cambiado cuando la mirada familiar que me estudia encuentra otros recovecos que no conocía. Quizás esas conversaciones en algún lugar, otro lugar son las que pendulan sobre mis horas. Y me importa lo que deriva, porque seres queridos son los actores...