Saturday, April 11, 2009

Semana Santa

Ayer viernes santo, todo el día hasta entrada la noche reinó una tranquilidad de domingo a la mañana. Fue edificante.

Es porque somos en su mayoría un pueblo católico y todos estaban en recogimiento por el día en que se rememora la crucifixión de Jesús? O es simplemente que la mayoría estuvo haciendo fiaca tranquilos en casa con largas siestas reparadoras? Ojalá la respuesta esté más cercana a la primera pregunta.

Como fuera, esta mañana leí que como veinte mil personas participaron del via crucis de la capital, el mismo que escuché brevemente en algún momento en casa. Parecía que toda la ciudad estaba en una inmensa misa comunitaria. O la mayoría al menos - yo no participé. Respeté el silencio de los demás y me mantuve en casa también disfrutando de la paz en el aire cálido de este mentiroso otoño.

Me pregunté cómo sería compartir esa comunidad con los demás. Lo que más me atrajo en los últimos años de las misas, ha sido el sentido de comunión entre el gentío que llena los templos. No me atraen tanto sus manifestaciones de fe como el magnetismo del sentimiento compartido. Las misas de las que no he podido escapar en el colegio me han llegado bastante por este motivo. No sé qué tan reprobable será eso. Pero, bueno, no me la juego de practicante.

Católico apenas, y gracias. Renegante del cura Ratzinger, que me provoca un rechazo medular. Respetuoso de la grey que sí acude al llamado de las campanas. Envidioso de la fe incuestionable de los sumisos. Más marxistoso que occidental en la visión de la religión como opio de la sociedad. Escéptico de la promesa de vida después de la muerte. Creyente de la existencia de un Poder Superior cuya energía acompaña o guía la del Universo. Espiritual de valores humanos básicos. Servidor del aula por vocación. Cumplidor del trabajo como apostolado. Prestatario de los rezos católicos a falta del conocimiento de otros. Ferviente conversador diario con la Energía Superior. Meditante solapado y cuestionador de cuanta creencia se precie de dogmática. Demasiado consciente de mi insignificancia existencial y de la trascendencia a través de los pequeños actos de amor.

Todo esto haría elevar las escépticas cejas de los que viven en la profesa humildad del cristiano católico apostólico romano de amplias y magnánimas orejeras.

Aún así, el domingo de Pascuas y Resurrección, tendré muchos para recordar y algo para pensar.

1 comment:

Caroline said...

Hace mucho no te escribo, leo, te "leo" y me quedo en silencio, leo otro poco, pienso y me voy. Pensativa, identificada...eso...asi me siento en algunos momentos. Hoy me tenté por abrir mi blog, el del alma, donde soy YO sin condicionamientos y....no se porque no lo hago. Lo pensé en un Domingo de Pascuas, había mucho silencio, los chicos jugaban en el fondo, Daniel veía una película y yo sola frente a la pc.