Wednesday, May 28, 2008

gracias (febrero del '93)

habrá talvez quien me escuche
pero no tendré quienes demanden mis oídos

habrá quien me dé conversación de alto nivel
y también trivial, y muchos
que sólo ofrecerán tokens de atención
mas no vida contada en frases
entrecortadas dulcemente ansiosas

habrá el tiempo de poder relajarme
y quien me dedique un domingo de tenis fulltime
pero no quien cada semana me ofrezca un saludo
en tarjeta dibujada, ni quien amase obras maestras
originales para la audiencia esperada de mi sola persona

habrá la ocasión del buen libro
el trago en las rocas y la compañía part-time
mas no una agenda con cumples que organizar, partidos
que atender, lágrimas que calmar,
sonrisas similares que contestar,
ni hiperacción
en audaz desafío a mi paciencia

habrá quizás quien escuche mi desventuras
pero habrán de oir en ellas una canción?

(A Aníbal Jr, Liann, Nicolás y Lilia - Escrito en Middletown pronto a partir de regreso a Argentina después de 6 años)

Sunday, May 25, 2008

Ritual de orden

No lo había planeado pero decidió limpiar su estudio. El escritorio estaba abarrotado de papeles, libros, polvo, algunos pelos de la gata, en marcado contraste al resto del lugar siempre impecable por la visita de Cecilia, la señora que le organizaba la vida tres veces a la semana y le dejaba el departamento pristino y fresco. La señora sabía que podía ordenar y reorganizar cualquier parte de la casa, ropa, objetos de la cocina, pero nada concerniente a papeles o libros de su estudio. Poner en orden el escritorio y el bargueño implicaba un gran caos inicial cual explosión que se extendía alrededor del pequeño ambiente. Pero al finalizar y haber limpiado el vidrio que cubre el escritorio sintió la frescura del orden, la calma que emerge de lo que está en su lugar. Mentalmente sintió un íntimo alivio. Se sirvió un café en su taza de Barnes & Nobles y se sentó frente a su laptop en la impecable superficie que aún olía al limón químico del limpiador. Miró la pila de libros correspondiente a su cátedra de la universidad, escogió el libro que iniciaría su próxima lección y se acomodó con su lápiz mina, su lapicera favorita y el Word abierto en la pantalla de su Dell. A los pocos instantes su carlino encontró su mejor posición entre las patas de la silla giratoria y la siamesa se apostó sigilosamente al lado de la impresora. Así comenzó su preparación para la maratón de trabajo de la próxima semana.

Saturday, May 24, 2008

Mañana de sábado

Autista se sintió en su propia burbuja, incapaz de conectarse, de conceder, de abrirse y ser vulnerable ante los ojos de otro. Tomó el último sorbo del cortado y miró el fondo de la taza esperando encontrar algún trazo o alguna señal. Dobló el diario del bar y lo colgó del respaldo de la silla para que otro lo viera disponible. Algún otro autista quizás. Había cierto bullicio en el bar. En el plasma de 42' el tiempo pareció regresar en la guitarra de Santana y la percusión de su banda que sólo llegaban si uno les prestaba atención. En las otras tv, silenciosas, Monastieri buscaba repetir el título de Portschach frente a Ivadesko. Casi todas las mesas estaban ocupadas a esa hora en múltiples conversaciones que se mezclaban con los acordes latinos tan coloridos como poncho guatemalteco o las nuevísimas acuarelas virtuales.
Miró alrededor y pensó que el diario no ofrecía mucho por qué preocuparse ese día. Los crímenes de siempre, la retórica de los políticos, la rectitud del editorial, las cartas moralistas. Sabía que no necesitaría recordar mucho de su lectura del desayuno. Pensó que estando ahora bien despierto y sin tener que apurarse como durante el resto de la semana, podría volver a su lugar y enfrascarse en la preparación de alguno de los proyectos que tenía en mente.
Pagó al mozo su café con leche light, dejando como siempre una generosa propina y salió del bar al concierto discorde del tráfico. Sintió la brisa otoñal de mayo - fresca por primera vez en varios días de humedad y seudo verano. Cuando cruzó San Juan, miró la gente esperando el colectivo, los rostros inexpresivos, lejanos. Pasó la obra en construcción que obstruía la vereda como siempre, y siguió sus pasos hasta dejarse absorber por la entrada a su edificio. Las paredes de mármol carmesí frías, los pisos impolutos de baldosas lacadas, la puerta de entrada con los bronces relucientes y la luz del hall pálida a los ojos acostumbrados al día. Cerró la puerta del ascensor, dio media vuelta y quedó absorto en la imagen del espejo. Era él, sólo que tan arrugado y con unos pocos pelos blanco-amarillentos que parecía una caricatura venida a menos del rostro juvenilejo de una época que le quedó tan pero tan atrás...

Sunday, May 18, 2008

Luna llena

Hoy me rindo a la melodía de la luna llena. La noche clara como el día se atenúa entre alguna luz de neón y las lámparas halógenas de Laprida. Sin embargo, su brillo plateado se refleja en el piso de cerámica del balcón y baña la entrada de los pisos de madera. Me dejo llevar por la inercia de esta época agitada, pero en el medio está este encuentro con la reina silenciosa. Estoy por salir a ver un musical de Cibrián pero antes me detengo ante la tranquilidad y la paz que emana la guía del paso del tiempo, la que me recuerda que la vida transcurre y no para, la que me dice que debo seguir escribiendo porque de otra manera se haría muy intolerable la rutina y al cabo del tiempo me sorprendería sólo habiendo pasado los días. Con la contemplación de una luna llena que ilumina la ciudad por encima del desconcierto del tráfico y la ansiosa calma de domingo a la noche, siento que estoy viviendo, tomo distancia para ver que estos cinco minutos no han transcurrido inadvertidos, que vivo y que absorbo el espacio y el aire inusualmente cálido de este mayo desconcertante. Mañana seguirá la carrera, más temprano mi atención entera estaba en la carretera, de regreso de Simoca - siempre mirando adelante, al espacio vacío que habría de llenar con mi horma. Pero ahora, la luna me cobija, me recuerda que esta bocanada que me regalo esta noche me ha permitido unos segundos plenos... Entre los ronrones de los pocos motores tranquilos de esta noche, puedo oír los tuquitos y cigarras, y el chirpeo apurado de algún murciélago confundido con la claridad de plata, de calma, de vida.

Wednesday, May 7, 2008

around and around

around and around
no merry ride found
pecking away at the keyboard
muffled engines outside
tires driven home
a tv soccer game nextdoor
the void filled with sounds
sustained in quiet
endless
desperation

Thursday, May 1, 2008

Snapshot


His chin on my right sneaker
dozing off relaxed
while I type
away the night
He couldn't ask for more