De noche el cielo tucumano es una chacarera bailada rabiosamente con destellos de luz, sonido, y fuegos de artificio; la enmarca una oleada de lluvia que baja como aplausos con fuerza hasta el amanecer, inundándonos con un manto fresco de juerga, solaz y asombro. De día es una zamba en trance con gaucho y china entrelazados, soplándose frescura y resolana sofocante... La seducción dura hasta que el sol se esconde tras los cerros, y transformados en uno explotan nuevamente, empapados en una segunda picante, esplendorosa...
No comments:
Post a Comment