Tuesday, February 10, 2009

Mariposas en el estómago

La teacher Norita le dio el visto bueno con un suave movimiento de mentón hacia abajo, arqueando las cejas hacia arriba, más una tenue sonrisa de aliento. El micrófono sobre el escritorio le pareció a Pedro una boa amenazante. Se acomodó sobre la silla buscando demostrar una seguridad ausente - debía dar su nombre y número de candidato para comenzar el examen oral que tan bien había preparado en los últimos días. Estaba listo, o al menos ese debía ser el mensaje. La teacher así entendió su gesto, apretó los botones para empezar a grabar y volvió su cabeza y su sonrisa nuevamente hacia Pedro. Él sintió que la garganta se le hinchaba hasta casi ahogarlo- incrustó su mirada en los ojos calmos de Norita, mientras se le nublaba la visión de todo lo demás. Tomó aire para comenzar y con los pulmones llenos buscó en su mente y no había nada - era un blanco total.

Con ambas manos sudorosas se tomó del asiento de la silla a los costados de su cuerpo - su nombre, debía decir su nombre... Los nudillos se le pusieron blancos y rojos de tanto apretar la madera del asiento. Sabía su nombre, pero luego? Ese segundo sosteniendo el aire dentro le pareció una eternidad mientras la cinta del cassette ya había comenzado a dar vueltas. No pudo más y desde lo más recóndito de su ser salió el aire expulsado de sus pulmones todo al mismo tiempo en una estridente carcajada cuyo eco traspasó las paredes del aula, llegó hasta las galerías, el patio y ahuyentó los gorriones de los árboles del campo de deportes del colegio. Después de la primera andanada, su cara roja como un tomate, siguió riéndose ruidosa y nerviosamente sin poder parar, con los ojos desorbitados y llorosos fijamente mirando con total desesperación la mandíbula caída y los ojos abiertos sin parpadear de la teacher quien se había congelado en ese gesto.

Después escuchó el click de Norita apagando la grabadora. Para entonces, la risa de Pedro estaba ya sumida entre sus brazos que sobre el escritorio anidaban su cabeza, mientras las convulsiones del cuerpo y su esfuerzo por parar llevaban el sonido de su risa a un agudo fatal.

El hecho referido pasó tal cual hace ya varios años en una memorable instancia de los exámenes orales internacionales grabados. Pocas veces profe y alumno rieron juntos tanto y por tanto tiempo en una ocasión tan particular.

6 comments:

Nora Gelsi said...

POR DIOS! ESTÁ TAN BIEN ESCRITO QUE REVIVÍ TUS DESCRIPCIONES! AL MENOS YA NO MANEJAMOS LA GRABADORA... TENGO TAQUICARDIA.

CAL said...

Jajaja! Nori, disculpá que no cambié el nombre de los personajes :) Hoy encontré a Pedro en la calle y me estuvo contando de su vida en la actualidad - todo un licenciado, golfista profesional ranqueado a nivel nacional, a cargo de la comercialización de la única revista de golf del NOA, y de todo el merequetengue del golf -equipos, clases, torneos, etc. Un gran tipo, como lo era entonces. Durante nuestra charla no pude evitar recordar aquel momento memorable. Lo único que no incluí en el relato es que yo también estaba en el cuarto con Uds... :) :)

Val said...

Leía y me acordaba de mis nervios en ese momento que me dijiste que era la primera en dar el oral, entré muerta de miedo, con mariposas en mi estómago, la cabeza me daba vueltas, me estaba olvidando de todo, tus pocas y directas palabras para calmarme, la voz me temblaba... y... nooo! Me sacó del ambiente en el que me había sumergido leer que Pedro se emepezó a reír a carcajadas!! Jaja! Qué gracioso, nunca me hubiese imaginado esta reacción!

Rojo Buendía said...

Sabes, este reflejo de Tucuman, me deja con una grata sonrisa, definitivamente, es de esos lugares que dan gusto encontrar en la red.

Espero volver recurrentemente.

Un abrazo.

Tu formade escribir, es atrapante, fluída, muy personal, lo he disfrutado mucho.

Pato said...

Y yo que me puse a inundar la hoja con lágrimas, para liberar la presión y la angustia de mi exámen final de Lengua IV el 13 de Diciembre de 2007!!!
Quería escribir y las manos no me respondían, quería salir corriendo pero mis piernas estaban adormecidas. Perdí 20 minutos tratando de convencerme de que me tenía que quedar porque si desaprobaba... no era el fin del mundo.
Gracias por no haber hecho NADAAAAA. A tu buen tacto le debo haberme recibido ese día!!
Gracias por dejarme llorar en paz...
GRACIAS C!!!

CAL said...

Valebé y Pato,
Me resulta fascinante visitar el mismo hecho -un examen- desde la perspectiva de Uds. Sin dudas, me acerca la realidad de lo que viven probablemente todos mis alumnos en esos momentos. Me alegro que esta entrada les haya inspirado la confianza para compartir conmigo lo que han vivido en esos momentos. I love you both!

Ilich, amigo, gracias por darte una vuelta por aquí - te sigo siempre en el tuyo y me alegra que te entretenga lo mío. Tucumán es el terruño que me atrapó, al que siempre vuelvo a pesar de que prácticamente la mitad de mi vida viví en otro lado. Tucumán es medio macondiano, pero tiene una magia muy especial. Y además me hace sentir más útil dejar mi energía entre los que comparten mis raíces. Un abrazo grande!